Gritos en silencio

La semana pasada experimenté la necesidad que expresa este vídeo, de ser cuidada, de ser querida, de ser comprendida, de estar acompañada. Me cuesta mucho demandarlo a pesar de tener personas a quienes se los puedo pedir, me siento pequeña y poca cosa, sobreviví a esa sensación, a ese tener que herirme, no lo hice porque sé que no estoy sola a pesar que en el momento de crisis me resulta difícil solicitar un abrazo de la persona que lo necesito.

Quisiera decir que ya pasó, pero lamentablemente esta necesidad es continua… Espero seguir teniendo la fuerza que tuve la semana pasada para A PESAR DE todo lo que me dice que debería morir continuar mi camino cuidarme, protegerme y sentir deseos por vivir.

Conectándome mejor con lo que siento me doy cuenta que no fue sólo la semana pasada, no sé si llamarle a esto una recaída o son un continuo de momentos tristes donde el dolor está expuesto al mínimo detalle.

Repasando mejor llevo una semana exactamente de sentir una presión insoportable en mi pecho, a veces siento que mi corazón va a dejar de latir por la fuerza de cada latido, me duele, mi garganta es como un nudo que nunca se podrá deshacer, mi estómago siente miedo, mis piernas tiemblan en la noche y por muchos momentos siento un incontrolable miedo, ese miedo que ni siquiera me permite levantarme de la cama, ese miedo que bloquea cada músculo de mi cuerpo y casi nadie puede entender.

HOY siento la necesidad de ser abrazada, de ser mimada, de estar bien acompañada por alguien que comprenda todo esto. Es posible que sea la niña que vive en mí quien a raíz del miedo necesita a su madre, lo cierto es que es a la última persona que quisiera cerca, su presencia me causa confusión, miedo, incomodidad, fueron tantos años de desprecio, de agresiones y de malos tratos con ella que lo último que deseo es sentirla cerca de mí. Sé que es la adulta en mí la ÚNICA a quien necesita esta bella y frágil niña, sé que es la adulta en mi la única capaz de comprenderla, cuidarla, amarla incondicionalmente y protegerla. Sé que es la adulta en mí la responsable por velar que a esta dulce niña nada le falte, que no se sienta sola, que escuche cada uno de sus deseos.

Ayer por primera vez siento que logre defenderla, un hombre estaba espiándome de la calle hacia dentro de mi casa, es decir ACOSÁNDOME. No es la primera vez que me sucede, viví años ese acoso, pero para ese entonces estaba amenazada por mi padrastro, mi cuerpo sentía miedo pero se paralizaba debajo de las sábanas, no lograba dormir sólo podía rogarle al universo que por favor ya se aburriera y se fuera, me aterraba que al estar sola con él me exigiera abrir la puerta de mi cuarto. Ayer sentí el mismo miedo, estuve paralizada muchos minutos, pero de algún lugar conseguí la fuerza y el valor para enfrentarme a este hombre. Me temblaban mis piernas y manos pero mi voz NO, me defendí. Usé mi voz para proteger a esa niña atemorizada dentro de mí. Ahora el compromiso debe ser así siempre aunque tenga pánico ahora esta niña linda no está sola.

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