Viéndome ante el espejo

Inicié mi proceso de recuperación un lunes 14 de noviembre del 2011, llegué con muchos miedos y altas expectativas, era la primera vez que tendría un espacio sagrado donde podría hablar abiertamente de mis recuerdos, era la primera vez que una terapeuta iba a ayudarme a sanar todo aquel paquete de cosas que se conocen como secuelas. Fui decidida a abrir ese paquete cargado de culpas, miedos, inseguridades, dudas y tantas carencias como resultado de la educación que recibí en mi niñez y adolescencia así como de abusos que marcaron de mucho dolor mi día a día a tal punto de convertirse en parte de mi vida como adulta.

Hoy estoy a poco de cumplir quince meses en este proceso de recuperación y puedo afirmar con seguridad que cada día que he llegado después de ese 14 de noviembre ha valido, no la pena, sino el esfuerzo y compromiso con los que he trabajado con mi terapeuta.

Hoy puedo dar fe que la recuperación de las secuelas del abuso sexual y/o violencia es posible. Hoy puedo hablar de logros, soy capaz de verlos yo misma, puedo decirlos en voz alta para mí y reconocerlos ante otras personas. Hoy sé que el camino de recuperación es extenso y complejo, que requiere de mucho coraje pero que YA estoy en él, que cada vez que soy consciente de mi cuerpo, de mi sentir, que cuestiono lo que pienso, incluso hablo en voz alta conmigo misma para tomar una decisión desde el autocuido, sé que ESO es proceso!

Hoy sé que no se trata de algún hechizo mágico o efecto milagroso que luego de tantos años una cambia, la transformación la hace una día a día, la he hecho yo con un apoyo valioso pero al final la que ha sido protagonista y autora de lo que he vivido he sido sólo yo.   

Algunos días son como regresar a mi niñez, me veo a mí misma vacía, triste, con muchas inseguridades… Otros días, en cambio, me veo y no me reconozco, me he dado cuenta que soy muy valiosa y merezco vivir, últimamente mis días son de entusiasmo, de muchos deseos de crecer, de sentir, de dar y sobretodo empezar a darme todo el respeto y amor que soy merecedora de sentir. Me siento capaz, bella y con fortalezas y coraje que jamás había reconocido como propios.

Desde niña me percibía rara, fea, estúpida, sucia, inútil…en resumen la percepción de mi misma era un DESASTRE, lo escuchaba en mi casa todos los días, al irme de la casa empecé a decírmelo con más frecuencia, en todo momento y por cualquier motivo. Al empezar mis sesiones individuales lo pensaba casi todo el tiempo, algunas veces lo decía en voz alta al finalizar la hora, de todo lo abordado todo se resumía a que el problema estaba dentro de mí… Hace una semana tomé conciencia que tengo mucho de no referirme de esa manera de mí misma y es porque ya no me percibo como tal! Para mí eso es motivo de felicitarme, es señal de romper un mandato y no permitir más que mi mama esté en mi cabeza diciéndome que no puedo o que no sirvo o lo estúpida que soy.

Me reconozco una mujer, a veces una niña, otras una adolescente, pero de la edad que sea que me esté sintiendo en el momento hoy me veo con muchas cualidades y mantendré firmemente que no soy un desastre porque estar viva es importante para alguien más, aunque sea una sola persona, porque tengo el coraje de luchar contra la adversidad que muchas veces ha provenido de mis propios monstruos, porque tengo el coraje y compromiso de vivir y hacerlo conectada a la vida en este mi proceso de recuperación.

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5 thoughts on “Viéndome ante el espejo

  1. Esta entrada merece ser compartida, por la emoción que hay en tus palabras, la paciencia que demuestras…
    El nuestro es un proceso largo y con empeño vamos trabajando las secuelas, viéndolas desde otro punto de vista.

    Animo, y sigue caminando…
    Un abrazo!!

  2. Me encanta ver la alegría que desprende esta entrada. Yo empecé el camino de recuperación el 14 de febrero (qué romántico, verdad?) y me veo reflejada en todo lo que has dicho, en esos sentimientos que tenías hacia a ti.
    Ojalá con el tiempo pueda verme como tú, y saber que hay personas que lo consiguen me hace ser un poquito más fuerte.

  3. Felicidades por haber iniciado el proceso de recuperación de tus recursos y fortalezas. Enhorabuena!

    Personalmente es hasta ahora, hace no mucho, que puedo conectarme con la vida, con el creer que las cosas son posibles, con mi fuerza y mi coraje para sanar. El proceso es largo y muchas veces doloroso, pero vale cada energía, esfuerzo y lágrima. Vale el compromiso de recuperación con una misma de lo que nos fue quitado para permitirnos tener el coraje de ser la autora que toma el control de su vida y lucha por conectarse con una vida de bienestar.

    Estoy segura de que es posible sanar las secuelas del abuso sexual. Ya nos contarás de tus propios logros y avances que irás alcanzando con el compromiso hacia vos misma.

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