Pasos para Sanar

Comparto un resumen que personalmente hice del Capítulo 15 del libro “Cuerpo de Mujer, sabiduría de mujer” de la Dra. Christiane Northoup. Este libro me ha permitido entender mejor mi cuerpo en conjunto, más allá de los órganos físicos, a descubrir el significado de mis ciclos y respetarlos, a rescatar mi intuición y a volver a conectar con mi fuerza y la creatividad latentes en mi interior.

Los pasos que presento en este capítulo han resultado útiles a las mujeres que desean sintonizar más profundamente con la orientación interior de su cuerpo, su mente y su espíritu. Estudiando atentamente este capítulo, practicarás la medicina preventiva en su mejor forma, estés o no estés actualmente en tratamiento para algo. Te recomiendo que lleves un diario para escribir tus reacciones a estos pasos y anotar toda la información que encuentres aplicable a ti. Esto te proporcionará una imagen real de la situación en que estás ahora. También te recomiendo repetir este proceso cada pocos meses para ver hasta dónde has llegado. Será una afirmación de tu sabiduría interior.

Imaginar el futuro: Cambio de conciencia, cambio de células

Es nuestra visión del futuro y nuestra esperanza lo que nos sana y nos hace avanzar. Así pues, antes de sumergirte en los pasos que enumero aquí, invita a tu visión futura a que te acompañe en el viaje.

Si tuvieras una salud óptima, ¿cómo sería tu vida?

Contesta a las siguientes preguntas: si cualquier cosa fuera posible, de modo rápido y fácil, y ahora mismo, ¿cómo sería tu vida? ¿Qué personas estarían en ella? ¿Qué estarías haciendo? ¿Dónde estarías viviendo? ¿Cómo te sentirías? ¿Qué aspecto tendrías? ¿Cuánto dinero estarías ganando?

No pienses las preguntas antes de contestar. Imagínate que eres una niña y estás creando tu vida exactamente como la deseas, sin restricciones. ¿Cómo sería? Tu guía interior sabe exactamente cuáles son los deseos de tu corazón. Si necesitas ayuda para ponerte en marcha, imagínate en la época en que tenías once años. ¿Qué te gustaba hacer? ¿Quién eras? ¿Quién pensabas que serías? Imagínate ahora, diciéndole al mundo quién eres y en quién te vas a convertir, sin restricciones. Ahora llama a esa niña de once años, porque tiene algo que decirte. Llévala contigo hacia tu futuro y déjala que sea todo lo que soñaba que sería. Una vez que hayas terminado la primera parte del ejercicio, imagínate que ha transcurrido un año. Has logrado crearte todo lo que deseabas y más. Todo lo que soñabas que podía hacerse realidad, ahora lo es. Estás celebrando y rememorando este año fenomenal. Lo has creado todo casi por arte de magia, mediante el poder de conectar con tu guía interior y tu sabiduría. Déjalo salir todo, como una niña que juega a imaginar.

Este ejercicio es extraordinariamente sencillo y poderoso. Parte del motivo es que el pensamiento enfocado es el que crea la realidad que nos rodea. Se ha dicho que si uno logra sostener un pensamiento o un sentimiento durante 17 segundos como mínimo, sin introducir ninguna idea o emoción contradictoria, verá la manifestación de ese pensamiento a su alrededor, en el mundo físico. Haz que tu yo futuro mire hacia atrás y vea todo lo que has realizado y sanado. Es muy estimulante y te va a conectar con quien eres realmente. Recomiendo repetir esta experiencia al menos cuatro veces al año.

Ahora, a medida que vayas leyendo esta sección, trae a tu yo futuro contigo. Llámalo y permite que su sabiduría y su alegría te ayuden a explorar tu pasado. Él y tu sabiduría interior estarán siempre disponibles para ti. No tienes por qué hacer esto sola.


 

Paso 1: Tener clara la propia historia

Sólo has de recuperar los acontecimientos de tu vida para hacerte tuya. Cuando de verdad posees todo lo que has sido y hecho, lo cual puede llevar algún tiempo, la realidad te hace fuerte.

FLORIDA SCOTT-MAXWELL

Es útil para toda mujer tener claro su historial médico, social y familiar.

En Women to Women, nuestras pacientes llenan un extenso cuestionario que cubre no sólo su historial médico, sino también el familiar y un «perfil de vida cotidiana» en el que revisan los efectos que tienen en su salud su situación en la vida, su trabajo, sus relaciones y otros factores. Permite tomar conciencia de cosas y comportamientos que no habían notado antes.

Dado que trastornos como el alcoholismo y la depresión suelen negarse dentro del sistema familiar, el cuestionario contiene preguntas concretas acerca de estas cosas. Con él también recogemos información sobre hábitos y trastornos a los que las pacientes tienden a restar importancia («En realidad no soy alcohólica, sólo soy una empedernida bebedora social»). Con frecuencia se niega también el impacto emocional de una experiencia, como por ejemplo la muerte prematura de un progenitor, o la pérdida de una relación o de un amado animalito doméstico.

Lois es una mujer de 43 años que tuvo cáncer de cuello del útero y endometriosis pelviana a edad temprana. No hace mucho tiempo me comentó: «Hace cinco años yo era una esposa maltratada, hasta que finalmente puse fin a ese matrimonio; después mi hija tuvo un accidente de coche y me ocupé de cuidarla varios meses. Luego, este verano fui yo quien tuvo un accidente de coche y sufrí una grave lesión en las cervicales. Me parece que tengo deseos de llorar, pero vivo tragándomelos, aunque cada vez me resulta más difícil. ¿Se debe eso a la menopausia prematura?».

Al ayudarla a contestar su formulario, me fue fácil ver que en los últimos diez años había pasado por una importante cantidad de cambios y pérdidas, con los que había tratado de arreglárselas manteniéndolo todo en orden en su casa, yendo a trabajar cada día y aparentando alegría. Reconoció que se le estaba haciendo más difícil tener la casa en orden y que, aunque en esos momentos no estaba pasando por ninguna crisis, seguía sintiéndose poco eficiente y muy emotiva. Lo que comprendió fue que tenía que reconocer las pérdidas que no había lamentado y llorado, y darse para eso el tiempo y el espacio necesarios. Lo que estaba experimentando era lo que yo llamo «desmoronarse para avanzar». Necesitaba sentir sus sentimientos.

La siguiente vez que la vi, parecía tener quince años menos. Me dijo: «Ahora sé que esos sentimientos de que usted me habló no surgen cuando una quiere. Vienen cuando vienen. He necesitado tres o cuatro días de silencio y soledad para poder llorar de verdad. Pero también he comprendido que puedo alejarme cuando lo necesito para hacer eso sola. Ahora sé que cuando cuido de mí, todo lo demás cuida de sí mismo».

 

Paso 2: Revisar las creencias

Hazte el propósito de dedicar un tiempo a contestar a la siguiente serie de preguntas. Tus respuestas serán un excelente comienzo de un diario que puedes ir poniendo al día con regularidad, a medida que te lleguen intuiciones y percepciones. Aprenderás muchísimo acerca de ti misma y de tu relación con tu cuerpo.

 

¿Te das cuenta de cómo las actitudes culturales heredadas con respecto a nuestros procesos fisiológicos femeninos han contribuido a las enfermedades que sufre nuestro cuerpo? ¿Cuáles son las actitudes de que tienes conciencia? ¿Qué pensamientos te surgen cuando oyes las palabras menstruación, parto, vagina, menopausia, etcétera?

Si, por ejemplo, has crecido creyendo que la regla es «la maldición», es muy probable que tu actitud hacia tu fisiología femenina no sea nada óptima.

 

¿Hasta qué punto has interiorizado la programación cultural negativa sobre el cuerpo femenino?

Una de mis pacientes entró en la menopausia después de someterse a una quimioterapia para la enfermedad de Hodgkin a los 27 años. Durante unos años siguió el tratamiento sustitutivo de estrógeno, y finalmente lo dejó porque, según me explicó, «la idea de volver a tener reglas me resulta escalofriante y repugnante». Yo encontré igualmente escalofriante esa expresión de repugnancia y lo que dice sobre su actitud hacia su cuerpo, pero eso es algo muy común.

 

¿Crees que puedes estar sana?

Las mujeres que se crían en hogares donde la norma es ir al médico con el fin de que les recete píldoras para dormir, para la ansiedad, para el dolor de cabeza y para el resfriado, suelen interiorizar la idea de que lo normal es que el cuerpo humano sufra todo tipo de enfermedades, y que hay una píldora para cada dolencia. Para algunas personas, tener mala salud es la norma; les resulta inconcebible la posibilidad de un cuerpo sano que no sea vulnerable a todos los gérmenes presentes en el entorno.

¿Qué problemas o dificultades tuviste en tu infancia?

¿Has hecho una revisión de tus experiencias de la infancia para ver de qué modo pueden haber contribuido a tus percepciones y experiencias actuales? Una historia de incesto, la enfermedad crónica de un progenitor, y las pérdidas no resueltas, como un divorcio en la familia o el abandono de uno de los padres, son circunstancias comunes en la infancia que, si no se resuelven, pueden disponer el escenario para problemas posteriores de dinámica similar. Son muchas las mujeres a quienes su padre abandonó cuando eran niñas y no volvió jamás. Otras mujeres no han hablado nunca sinceramente sobre la muerte de un progenitor. Si bien el efecto de esos acontecimientos es tan variable como nuestras huellas digitales, siempre hay un efecto. Nuestra forma de nombrar, expresar y liberar las emociones que rodearon esas pérdidas puede ser un factor importante en nuestra salud física. Recuerda que esta información está directamente relacionada con la salud de nuestros tres primeros chakras.

¿A qué finalidad sirve tu enfermedad? ¿Qué significa la enfermedad para ti?

La enfermedad suele ser la única forma de meditación aceptable socialmente en Occidente. Nuestra sociedad está establecida de tal forma que está mal visto echar una cabezada o meditar a mitad del día para recargar baterías y renovarnos, por considerarse hedonista o irresponsable, pero en cambio enfermar de gripe es una forma de descansar aceptada.

Sin juzgarte ni culparte, piensa en la última vez que tuviste que faltar al trabajo porque estabas enferma. ¿Fue esa enfermedad un satisfactorio descanso de tu rutina? ¿Qué obtuviste de ella? ¿Qué aprendiste? ¿Ves alguna manera de obtener el mismo descanso sin enfermar? Si sólo te quedaran seis meses de vida, ¿seguirías en tu actual trabajo o con tu actual pareja? ¿Necesitarías una enfermedad grave para comenzar a hacer cambios beneficiosos ahora?

 

¿Estás dispuesta a ser receptiva a cualquier mensaje que tengan para ti tus síntomas o tu enfermedad? Estar receptiva al significado quiere decir permitir que la enfermedad nos hable, muchas veces por medio del lenguaje de las emociones, las imágenes y el dolor. Es muy posible que después de pasada la enfermedad llegue la comprensión intelectual.

¿Cuál es tu reacción habitual ante una enfermedad?

Aprender el significado que se oculta en una enfermedad es un proceso que no se presta a preguntas como: «¿Por qué yo? ¿Por qué ahora?». Evy McDonald escribe: «No te dejes atrapar en la maraña de los porqués. La búsqueda de la explicación y el significado de la enfermedad puede llevar a la frustración y la desesperación, y paralizar la capacidad de tomar decisiones y ponerse en acción».

Nuestra tarea no es no hacer caso de la enfermedad, quejándonos o sencillamente suprimiendo los síntomas. Nuestra tarea es examinar atentamente nuestra vida, con compasión y sinceridad, a la vez que cultivamos la objetividad, que simplemente significa querernos y cuidarnos profundamente desde un lugar objetivo. Desde ese lugar identifica aquellos aspectos de tu vida que necesitan armonía, satisfacción y amor.

 

¿Qué te impide sanar?

Algunas personas no sanan jamás, porque creen que si sanaran se quedarían solas y abandonadas. En esta cultura, estar enferma es un modo muy eficaz para satisfacer legítimamente nuestras necesidades. Decirle a alguien: «Abrázame, por favor, me siento enferma» es muy distinto de decirle: «Abrázame, por favor, quiero que me abracen porque es muy agradable y me gusta». La primera frase aprovecha la enfermedad para justificar la necesidad humana y universal de cariño e intimidad. La segunda simplemente expresa la necesidad con claridad. Muchas no sabemos qué sería la intimidad sin usar nuestras heridas para obtenerla; se nos ha educado para avergonzarnos de nuestras necesidades, y a edad muy temprana aprendemos a vincularnos con los demás por medio de nuestras heridas.

Todos necesitamos reconocer que por muy fuertes, independientes y sanos que seamos, siempre vamos a necesitar a los demás, para que nos acompañen, para celebrar la vida y para vivir dichosos.

¿Sigues ocupándote de los problemas de todos los demás y dejando para el final los tuyos?

Este es el clásico dilema de las mujeres. Sentir la necesidad de ser la sanadora y pacificadora de toda la familia o del lugar de trabajo es un hábito que muchas aprendemos en la infancia. Para crear salud, la mujer ha de encarar esa tendencia y comprometerse a cambiarla.

¿Comprendes totalmente el funcionamiento de tu cuerpo femenino y la estrecha conexión que hay entre tus pensamientos y sentimientos y tu salud física? El cuerpo experimenta todos los pensamientos y sensaciones como una «realidad física». Cuando uno piensa en el sabor y el olor del chocolate, activa muchas de las reacciones físicas que se producen cuando come realmente chocolate. Nuestro cuerpo no es una estructura estática. La cantidad de luz del sol que brilla sobre nosotras en un día afecta a nuestra fisiología. La calidad de las relaciones que tenemos con los demás también.

Muchas mujeres no entienden no sólo la profunda influencia del entorno en el cuerpo, sino tampoco la anatomía básica de nuestro cuerpo. Muchas mujeres se sienten mucho más tranquilas respecto a su cuerpo cuando tienen todos los datos en la mano, habiéndolos leído y entendido. ¿Sabes dónde están tus órganos? Si no, tal vez te convenga mirarlos en una enciclopedia o una guía anatómica estándar. Conoce tu cuerpo cuando está sano, no sólo cuando está enfermo.

 

¿Estás realizando la finalidad de tu vida?

Nuestro cuerpo está hecho para funcionar mejor cuando nos ocupamos en actividades y trabajos que son idóneos para nosotras, que nos hacen sentir a gusto. La salud mejora cuando la mujer realiza un trabajo muy creativo que la satisface a ella, en lugar de hacerlo solamente por complacer a su jefe, a su marido o a su madre. Este trabajo puede ser muchas cosas, desde ocuparse del jardín hasta programar ordenadores o hacer soldaduras.

Por desgracia, nuestra cultura no considera valiosa la creatividad en sí misma; para que una actividad se considere valiosa, debe ir unida a la productividad o a recompensas tangibles. Evaluamos el valor de una actividad según la cantidad de dinero que reporta. Se suelen aguantar ambientes laborales muy insatisfactorios por los «beneficios». Yo a eso lo llamo «morir por los beneficios». La salud económica y ginecológica están estrechamente ligadas. El estrés económico afecta a la zona del segundo chakra (útero, ovarios, parte baja de la espalda). Creamos salud en esa zona cuando utilizamos nuestra capacidad para ser creativas y prósperas al mismo tiempo.

Ser a la vez creativa y próspera suele requerir, como primer paso, un cambio de actitud con respecto al dinero y el trabajo. Para hacer eso necesitamos comprender la dinámica del trabajo y el dinero, un campo dominado por los hombres desde hace mucho tiempo. Hemos de tener muy clara la predilección de nuestra cultura por el modelo de la escasez y cómo nos afecta eso. Cada cual debe ver hasta qué punto tiene arraigadas estas creencias y en qué grado dominan su realidad económica mientras no decida cambiarlas.

Cada día veo a mujeres que han tenido un año más lucrativo que nunca usando sus dones y talentos. Cuando nos dejamos disuadir por los medios de comunicación y no explotamos el pozo de creatividad que tenemos dentro para que nos surjan ideas que nos sustenten y apoyen, cedemos nuestro poder y nos convertimos en parte del problema.

De Joe y Vicki he aprendido que el dinero es la substancia por la que canjeamos nuestra energía vital. Lo primero que hemos de hacer para sanar nuestra relación con el dinero es calcular cuántas horas de vida nos quedan, el total de nuestra energía vital; después, calcular cuánto nos cuesta nuestro trabajo en energía vital. Si trabajamos tantas horas que necesitamos vacaciones caras y enfermar con frecuencia para compensar la energía que nos chupa el trabajo, bien podría ser que descubriéramos que recibimos mucho menos por hora de lo que en realidad nos pagan, una vez calculado el coste «oculto» de nuestras vacaciones y enfermedades.

El siguiente paso es tomar conscientemente la decisión de gastar más dinero en las cosas o actividades que nos producen más satisfacción y menos en las cosas que en último término no tienen ningún sentido. Se comienza a ver que no es necesario dejar «para más adelante» las cosas que uno siempre ha deseado hacer. No tiene por qué costarte mucho dinero comenzar a vivir tu vida de modo más satisfactorio. Fundamentalmente he comprendido que la verdadera abundancia, en todos los niveles, también el económico, viene de dedicar el tiempo, el pensamiento y la energía a esos aspectos de la vida que más nos satisfacen.

Hoy en día el trabajo de atender a la familia y preparar la comida (que no figura en el producto nacional bruto) no se reconoce, no se remunera ni se reparte con equidad entre ambos sexos. Toda mujer necesita considerar cómo puede contribuir a cambiar esta mentalidad cultural.

 

¿Has programado tu vida de manera que satisfaga al mismo tiempo tus necesidades más íntimas y tu deseo de ser de utilidad a los demás?

Es totalmente posible desarrollarse en plenitud, satisfacer las necesidades emocionales más íntimas y al mismo tiempo trabajar con los demás para el bien común. Nuestra cultura ha enseñado a las mujeres justamente lo contrario: que deben sacrificarse y sacrificar sus necesidades por el bien de los demás. Pero no se puede calmar la sed de los demás cuando el propio vaso está vacío. Muchos estudios han demostrado, por ejemplo, que las mujeres que sacrifican el trabajo que les gusta y su propio desarrollo óptimo para atender y cuidar a los demás corren un mayor riesgo de cáncer de mama. No es sólo el sacrificio lo que crea el problema de salud, sino también el resentimiento no expresado que genera. Cuando la mujer cree que no tiene derecho a progresar, ni siquiera va a permitirse reconocer ese resentimiento. La sabiduría de su cuerpo deberá entonces llamarle la atención sobre eso para que pueda equilibrarlo.

 

¿Valoras tus fuerzas, dones, talentos y consecuciones ?

Una parte muy importante de la creación de salud, y de cualquier otra cosa, es reconocernos los méritos. Saber aceptar los elogios, permitirnos sentir realmente, de una forma física, el éxito y la realización, es una habilidad que se puede aprender. Si uno permanentemente se salta el paso de reconocer sus creaciones y continúa concentrándose en lo que le falta por hacer, entonces su inconsciente sólo escucha algo parecido a esto: «Vales muy poco. Aún no haces lo suficiente. Queda muchísimo por hacer. Jamás serás capaz», en lugar de escuchar: «Buen trabajo. Has avanzado muchísimo».

Muchas mujeres viven con la creencia de que hay demasiado trabajo por hacer, que jamás lo van a acabar y que, por lo tanto, nunca podrán descansar ni valorarse a sí mismas. Esta creencia procede directa-mente de nuestra obsesión cultural con la productividad y el creer que nuestra valía depende de lo que podemos producir para los demás, sean hijos, bienes o servicios. Actuando con ese sistema de creencias, nos creamos más y más trabajo que nunca se siente completo ni satisfactorio. Pero la salud óptima de los ovarios, por ejemplo, precisa que reconozcamos nuestra creatividad como una manifestación externa de nuestra profundísima necesidad interior de autoexpresión. Esta creatividad no tiene por qué medirse en dinero ni en productividad para ser una valiosa contribución a nuestra salud y a la de los demás.

Cuando permitimos que otras personas exploten, juzguen y controlen nuestros dones y talentos innatos, ponemos en peligro nuestra salud.

Es necesario que las habilidades y voces de las mujeres se hagan oír en todos los ámbitos de acción: en la industria, la educación, la medicina y otras profesiones. Las mujeres deben comenzar por escucharse a sí mismas y oír sus propias voces. Nuestro desarrollo es una prioridad planetaria. Tenemos mucho con que contribuir, pero con demasiada frecuencia nos sentimos inseguras de nosotras mismas.

Piensa en algo que hayas realizado hoy, esta semana o este año y de lo que te sientas orgullosa. Siente totalmente tu logro. Asimílalo, hasta que sea algo más que sólo un conocimiento intelectual. Acéptate a ti misma en tu corazón. Si nosotras no podemos sentirnos a gusto con nuestras habilidades y nuestros logros, nadie podrá hacerlo tampoco.

Paso 3: Respetar y liberar las emociones

El dolor es la consecuencia de la resistencia a nuestro estado natural de bienestar, y cuanta más atención le prestamos más lo atraemos.

Las emociones son una parte esencial de nuestra guía interior. Igual que las enfermedades y los sueños que tenemos, igual que nuestra vida, son nuestras, y hemos de reconocerlas y prestarles atención. Hemos de aprender a sentirlas, a no juzgarlas y a agradecerles que nos guíen. Nos dan a conocer cómo estamos dirigiendo nuestra energía vital. La rabia o la tristeza permanentes, por la ley de la atracción, tienden a atraernos situaciones de rabia o tristeza. Las dosis diarias de alegría y de aprecio por nosotras mismas y por los demás tienden a atraernos alegría y aprecio.

Los niños saben automáticamente sentir sus emociones y después dejarlas marchar. Cuando les duele algo, se detienen y lloran; pasado un ratito, ya están de nuevo jugando. Elisabeth Kübler-Ross señala que la rabia natural de un niño y su estallido emocional duran unos quince segundos. Pero avergonzar o culpar al niño por esa rabia suele bloquear su liberación natural. La emoción natural del niño podría quedarse estancada y convertirse en una forma de autocompasión que permanece años con la persona. Elisabeth Kübler-Ross dice que las personas a las que no se les permitió la natural expresión de la rabia suelen estar «marinadas en autocompasión» cuando son adultas, y es difícil vivir con ellas. Esta autocompasión viene a ser lo mismo que el egocentrismo. Se necesita muchísima energía para reprimir las emociones naturales; la verdad es que es agotador. Cuando no hemos sentido nuestros sentimientos con regularidad durante un periodo de crisis o cambio personal, tenemos una acumulación de emociones reprimidas almacenadas en el cuerpo.

La represión emocional es un hábito que se transmite de generación en generación. Muchas mujeres tienen una rabia natural que ha estado reprimida durante décadas. Tienen retenidos en su interior mares de lágrimas que aún les falta derramar. La liberación de emociones, o lo que yo llamo «incisión y drenaje emocional», es un proceso curativo orgánico completamente natural y sin riesgos.

Emitir sonidos es una parte importante de la liberación de emociones. Myron McClellan, autora de música especializada en el poder sanador del sonido, dice que «el canto forma parte del sistema digestivo emocional del cuerpo». El canto es un tipo de sonido sanador. Los gemidos y sollozos son otra. Anne Wilson Schaef enseña que esos sonidos son como garfios que entran en el cuerpo y lo limpian de toxinas y basura.

Hace poco me escribió una mujer: «Durante varios meses he practicado artes marciales simplemente para liberarme de las tensiones y la incapacidad muscular que sentía en el cuerpo. Una consecuencia interesante es que he encontrado mi voz. En el taekwondo tuve que aprender a lanzar un fuerte grito junto con los golpes y patadas de esa práctica. Jamás en la vida había sido capaz de emitir un sonido con tanta autoridad. Cuando era niña me enseñaron que si una no hace ruido podría lograr que los agresores no se irritaran y, posiblemente, evitar el abuso. He llevado conmigo ese legado durante años, e incluso silencié mi dolor cuando mataron a mi marido. Sólo ahora, seis años después de la muerte de mi marido, he sido capaz de hacerlo. Me salió, no sólo por el grito del kárate, sino también a consecuencia de la profunda curación del tracto respiratorio, que he conseguido mediante el régimen macrobiótico y la medicina oriental».

En muchos sentidos, el año o los dos años posteriores a una experiencia traumática son más difíciles que la experiencia en sí, posiblemente porque en esta cultura recibimos apoyo durante las crisis, pero después, la gente y nosotras mismas esperamos que continuaremos con nuestra vida. Sin embargo, esto sólo puede ocurrir una vez que nos hemos permitido expresar y liberar nuestras emociones.

La primera vez que visité a una acupuntora, esta me explicó que en la medicina china las emociones como la rabia simplemente se consideran energía. Cuando la sentimos, siempre está relacionada con algo que necesitamos reconocer en nosotras mismas. No está necesariamente relacionada con la situación o la persona que la provocó. Es una señal de que nos hemos dejado violar de alguna manera. Ese es uno de los motivos de que con tanta frecuencia la rabia forme parte del síndrome premenstrual.

Todas las mujeres hemos de comprender que nadie puede hacernos enfadar. Nuestra rabia es nuestra, y nos dice algo que necesitamos saber. Eleanor Roosevelt dijo una vez: «Nadie puede hacerte sentir inferior [ni enfadada ni triste] sin tu permiso». La rabia es energía, nuestro combustible personal. Nos dice que algo en nuestra vida necesita modificación. Nos dice que hay algo que deseamos pero que no sabemos que lo deseamos. La próxima vez que sientas rabia, di para ti misma: «¡Ah! Mi guía interior está trabajando. ¿Qué es lo que deseo? ¿Qué es lo que quiero que ocurra?». La rabia suele ser una expresión de la energía necesaria para hacer esa modificación. Solamente es peligrosa si la negamos y la guardamos en el cuerpo.

Paso 4: Aprender a escuchar al cuerpo

Aprender a escuchar y respetar al propio cuerpo es un proceso que requiere paciencia y compasión. Puedes comenzar prestando atención a tu cuerpo mientras lees la siguiente lista. Lee lentamente y vuelve atrás cuando sea necesario.

Anota las cosas de tu vida que te resultan difíciles, dolorosas, felices, etc. A medida que surgen, fíjate en tu respiración, tu ritmo cardiaco y tus sensaciones corporales. ¿Cuáles son? ¿Dónde están?

  • Presta atención a cómo sientes tu cuerpo. ¿Sientes entumecidas algunas partes? ¿Cansadas? ¿Tienes ganas de llorar? ¿Algunas partes tuyas sienten deseos de llorar? Esos sentimientos son tu sabiduría corporal. Forman parte de tu guía interior.
  • ¿Cuál es tu imagen de ti misma? ¿Cómo crees que te ve el mundo? ¿Y tú, cómo te ves? ¿Calzan esas imágenes? Muchas mujeres, a lo largo de años de permanente insatisfacción con su cuerpo y constantes dietas, se crean una imagen no realista de sí mismas. Algunas se sienten mucho más gordas de lo que son realmente. Pero las mujeres que están conectadas con su guía interior suelen parecer más al-tas y más imponentes físicamente de lo que indica su talla real.
  • Observa cómo le hablas rutinariamente a tu cuerpo. ¿Qué piensas cuando te miras en el espejo cada mañana? ¿Te criticas la cara, las piernas, el cabello? ¿Pides disculpas a los demás por tu apariencia? ¿O le das mensajes positivos a tu cuerpo, como por ejemplo: «Gracias por digerir la cena de anoche sin ninguna intervención consciente por mi parte. Presta atención a tus pensamientos y observa cómo afectan a tu cuerpo.
  • Observa qué necesita tu cuerpo día a día. ¿Tienes hambre? ¿Tienes que ir al lavabo? ¿Estás cansada? ¿Por lo general no haces caso de tu cuerpo? Comprende que tu salud está en peligro si constantemente minas ciertas partes o funciones de tu cuerpo. Si un compañero de trabajo está resfriado, minas automáticamente la capacidad de tu cuerpo para estar sano si te obsesionas pensando a cuántos gérmenes estás expuesta. Más bien dile a tu cuerpo: «No te preocupes, sé que tienes la capacidad de estar sano cuando te proporciono una excelente nutrición y descanso».
  • Observa qué temores tienes respecto a tu cuerpo. ¿Evitas tocarte los pechos por miedo a encontrarte bultos? En lugar de eso, aprende la anatomía de los pechos y a tocártelos con respeto y amor. Puedes transformar y sanar toda tu relación con ellos.
  • Observa si hay partes de tu cuerpo de las que has renegado. ¿Cuáles son? ¿Consideras «inaceptables» algunas partes de ti misma? Cuando experimentes una sensación corporal, como un dolor de espalda, «una reacción visceral», un dolor de cabeza o un dolor abdominal, préstale atención y ve si logras descubrir la situación emocional que podría haberlo activado. Niravi Payne enseña a sus clientes un nuevo vocabulario de capacitación sintomática. Por ejemplo, en lugar de decir: «Me duele el estómago», di: «¿Qué me está costando digerir?». Las emociones como la rabia, o cualquier otra que tal vez consideras inaceptable o te resulta difícil experimentar directamente, suelen afectar al cuerpo. Cuando te surja una sensación corporal, deja de hacer lo que estás haciendo, túmbate, respira y espera con tu síntoma, tu emoción o tu sentimiento. Tal vez te sorprendan los demás sentimientos, sensaciones o percepciones que te surgirán.
  • Con regularidad ponte delante de un espejo y agradécele a tu cuerpo todo lo que ha hecho por ti. Observa qué surge cuando haces esto. Escribe la siguiente frase en un papel y pégalo en el espejo: «Me acepto incondicionalmente, ahora». Puedes aprender a aceptar tu cuerpo incondicionalmente ahora mismo, sea cual sea tu situación. Cuando hagas este ejercicio, descubrirás muchísimas cosas de tus «críticos interiores». Ponles nombres, como Esmeralda o George, por ejemplo, para no darte por aludida o no tomártelo tan a pecho la próxima vez que te critiquen o critiquen tu cuerpo. Cuando no te tomes tan a pecho sus críticas, podrás decirles que se callen; incluso puedes optar por reírte de ellos.
  • Recuerda siempre que el 90 por ciento de nuestras funciones corporales ocurren sin nuestra intervención consciente. ¿Quién nos mantiene el corazón latiendo? ¿Quién nos metaboliza los alimentos? ¿Quién nos dice cuándo necesitamos reponer líquido bebiendo agua? ¿Quién nos sana la piel cuando nos hacemos una herida? ¿Quién les dice a nuestros oídos que escuchen música hermosa? ¿Quién les dice a nuestros ojos que contemplen un bello paisaje? Reconoce que tu cuerpo es un milagro y que su estado natural es la salud.

Paso 5: Aprender a respetar al cuerpo

Casi todas las estadounidenses tienen una imagen deformada del cuerpo debido a los millones de imágenes, manipuladas con aerógrafo, de mujeres «perfectas» con que nos bombardean continuamente los medios de comunicación. Comenzamos a compararnos con esos símbolos gráficos de la perfección incluso antes de la pubertad.

Incluso después de años de tener conciencia de que un cuerpo «perfecto» y delgado de modelo suele ser destructivo para las mujeres (y los hombres) en muchos aspectos, el deseo de tener ese cuerpo está profundamente arraigado en nuestra mente, aun cuando sabemos que las imágenes, incluso las de esas mujeres, no son «reales».

El deseo de tener lo que la sociedad considera «el cuerpo perfecto» es totalmente comprensible. Podría incluso respetarme totalmente por lo humano que es tener ese deseo. Soy impotente ante él. (Con esto quiero decir que el deseo surge espontáneamente, sin ser invitado. No tengo ningún dominio sobre él.) Sin embargo, sí tengo dominio y poder sobre lo que elijo hacer con un pensamiento o deseo. Por eso es tan importante comenzar a oírnos, y a oír nuestros pensamientos.

El deseo culturalmente inducido de un cuerpo «perfecto» no tiene por qué arruinar el respeto y el amor que siento por mi cuerpo ni el cuidado con que lo trato. Y si no respeto, amo y cuido el cuerpo que tengo, nadie lo va a hacer, o ni siquiera va a poder hacerlo. Juro tratarme a mí misma y tratar a mi cuerpo con amabilidad en el futuro, sobre todo cuando las «críticas» y comparaciones surgen desde lo más profundo de mi interior.

Si creemos que para tener buen aspecto hemos de estar incómodas, corremos el riesgo de desconectarnos de la vida real. Si nos sentimos insatisfechas con nosotras mismas cuando no vamos maquilladas o no vestimos a la última moda, no estamos creando salud ni equilibro en nuestra vida. Los maridos de algunas mujeres jamás las han visto sin maquillaje. Algunas todavía se visten a puerta cerrada para que su pareja no les vea el cuerpo a plena luz, cuando se perciben todas sus imperfecciones.

La próxima vez que llame inesperadamente a tu puerta algún amigo, no pidas disculpas por tu aspecto ni por el desorden en que tienes la casa o el apartamento. Fíjate en lo que aprendes cuando no pides disculpas.

Paso 6: Reconocer un Poder Superior o Sabiduría Interior

Existe una fuerza invisible, una dimensión espiritual, que nos guía como un progenitor amoroso guía a su hijo.

PYTHIA PEAY

Nuestro cuerpo está impregnado y nutrido por una guía y energía espiritual. Tener fe y confianza en esta realidad es una parte importante de la creación de salud. Cuando la mujer tiene fe en algo superior a su intelecto o sus circunstancias presentes, está en contacto con su fuente interior de poder. Todas nosotras tenemos una chispa divina en nuestro interior. Somos intrínsecamente una parte de Dios, la Diosa o la Fuente. Jesús dijo que el reino de los cielos está dentro de nosotros; podemos hacer esta conexión espiritual mediante nuestra guía interior. No es necesario ir más lejos de nosotras mismas para encontrarlo.

No es difícil aprender a conectar con nuestra sabiduría interior, con nuestra espiritualidad. El primer paso es querer conectar con la guía divina. El segundo paso es liberarnos de nuestras expectativas de lo que va a ocurrir a continuación. El tercer paso es esperar una respuesta observando las pautas o formas de nuestra vida relacionadas con la intención inicial.

Cada una de nosotras tiene a su disposición un ángel guardián para guiarla. Pero tenemos que pedir la orientación y estar receptivas para recibirla. Ver las pautas o formas que se conectan es una manera de contemplar la vida.

Aunque cada persona forma parte de un todo más grande, también somos individuos. Esa parte única de ese todo que cada una encarna debe ser expresada plenamente para crear salud, felicidad y crecimiento interior, para nosotras y para los demás. La mejor manera de expresar esa parte divina de nosotras mismas es llegando a ser todo lo que somos. El propio cuerpo nos dirige hacia la expresión personal total haciéndonos saber qué encuentra agradable y «correcto» y qué no. La enfermedad suele ser una señal de que algo va descaminado de la finalidad de nuestra vida.

Cuando invitamos a lo sagrado a entrar en nuestra vida, pidiendo sinceramente orientación a nuestra sabiduría interior, nuestro poder superior o a Dios, invocamos un gran poder. Es algo que no se puede tomar a la ligera. El motivo de que las personas sean escépticas o se rían de esto es que tienen miedo. Cuando invitamos sinceramente a lo sagrado (guía o espíritu interior) a que nos ayude en la vida, le damos permiso para que cambie nuestra vida. Es posible que comiencen a desintegrarse esos aspectos de nuestra vida que ya no sirven a nuestros propósitos superiores, y eso puede ser aterrador.

Creer en los ángeles o hacerse hacer la carta astral o una lectura intuitiva no excusa a nadie de trabajar en sanar y volverse íntegra. Ten presente que cualquier cosa se puede usar de forma adictiva, incluso la llamada «búsqueda espiritual»; demasiadas personas utilizan sus «prácticas espirituales» para evitar enfrentarse a los aspectos difíciles de su vida. Emplear cristales, la música de la Nueva Era y la astrología mientras te bebes medio litro de vino cada noche, no te va a servir para sanar; meditar fielmente dos veces al día mientras tu marido te golpea cada noche no te va a mantener sana. Toda la «espiritualidad» del mundo no te va a hacer el trabajo humano. Sólo cada persona individualmente puede tomar las medidas necesarias para arreglar su vida.

Para reconectar con su espiritualidad innata, muchas mujeres necesitan dejar atrás años de abuso religioso, sobre todo si han sido víctimas de sectas organizadas o religiones patriarcales. No es de extrañar que muchas estén furiosas con Dios y tengan dificultades para aceptar el concepto de un «poder superior» o «sabiduría interior», cuando Dios ha sido presentado como un ser vengativo y justiciero que está fuera del alcance de la comprensión y el conocimiento humanos. Algunas mujeres se quedan estancadas en una fase muy infantil en la que piensan: «Si existiera un Dios, jamás habría permitido que me ocurriera esto».

Todos somos seres espirituales. La conexión con el espíritu es una parte intrínseca del ser humano. La espiritualidad fluye libremente y es siempre cambiante. La orientación espiritual se presenta en todas las formas, de modo que usa la forma que te dé mejores resultados. Mi espiritualidad está en cada parte de mí. En cierto modo me siento parte de Dios/la Diosa/Todo lo que Existe, no separada de ello. Esto se debe a que echar una mano a otra mujer para ayudarla a sanar y conectar con su espiritualidad también me ayuda a mí a sanar y conectar con la mía.

Como muchas mujeres, siento una especial conexión espiritual con la naturaleza. Muchas personas encuentran paz y consuelo en un lugar especial, un lugar al que tal vez iban en su infancia para sentirse abrazadas por las propiedades sustentadoras de la naturaleza. Las mujeres suelen hablarme de árboles, rocas, colinas u otros lugares especiales que las conectan muy fuertemente con su espiritualidad. El tiempo pasado sola en un lugar natural suele activar la conexión con la propia espiritualidad. Una poderosa manera de sintonizar con el mundo natural es observar en qué fase está la Luna y ver si su ciclo produce algún efecto en nuestro cuerpo, nuestras emociones o nuestras percepciones. Cada mujer debe encontrar su centro espiritual y su guía interior propios. Y para cada mujer será diferente.

Al margen de que creamos en los ángeles, en Dios, en Jesucristo, en el espíritu humano, en la Virgen, en el Gran Espíritu o en la Diosa Gaia, estar sintonizadas con nuestros recursos espirituales es una fuerza vital sanadora. Comprometernos a recordar nuestro yo espiritual y a recibir orientación para nuestra vida forma parte de la creación de salud.


 

Paso 7: Recuperar la totalidad de la mente

Las mujeres necesitan saber que son capaces de pensamiento inteligente, y necesitan saberlo ya.

ADRIENNE RICH

Lo positivo de escribir es que una conecta consigo misma en un nivel muy profundo, y eso es fabuloso. Tienes la posibilidad de saber quién eres y lo que piensas. Comienzas a relacionarte con tu mente.

NATHALIE GOLDBERG

Si queremos recuperar la sabiduría de nuestro cuerpo, debemos también recuperar nuestro intelecto, nuestra mente y nuestra capacidad de pensar. Una vez que hemos experimentado lo íntimamente relacionados que están nuestros pensamientos y síntomas corporales, y lo inteligentes que somos, la hipnosis cultural distrae menos nuestros pensamientos y confiamos en nuestra voz interior. Ponemos en tela de juicio nuestras suposiciones de un modo más crítico, liberándonos así de los hábitos mentales de toda una vida.

Llevar un diario, la práctica de la escritura y la meditación son métodos que muchas han usado para conectar con éxito con su voz interior y llegar a conocer su mente. Escribiendo me di cuenta de que mis pensamientos tienen orden, dirección e inteligencia, y que todo esto está relacionado con mi bienestar. Más aún, que mis pensamientos están íntimamente conectados con mi yo sensible. Comprendí que uso las palabras para expresar, crear y explorar todas las relaciones y emociones que dan sentido a mi vida. Mi mente no funcionaba de una manera lineal y no emocional entonces, y tampoco funciona así ahora. Mi proceso natural de pensamiento es circular y multimodal, como lo es para muchas mujeres.

Si simplemente escribía mis pensamientos y los escuchaba, al principio me parecían al azar y sin orden. Pero al continuar el proceso vi que mis pensamientos tejían una red de sentidos interconectados que iban en cierta dirección. Mi tarea era simplemente continuar y registrar lo que oía o sentía. Siempre volvía a mi punto de partida, pero con mayor comprensión de mis creencias y mi sabiduría.

Mediante la escritura he llegado a comprender que todas las palabras que entran en mi mente tienen significado y que ese significado está conectado con todo mi ser. He llegado a entender que mis ideas, mis pensamientos y mi sabiduría proceden de mí ser total (mi cerebro, mi útero y mi poder superior) y se pueden originar en cualquiera de mis aspectos interconectados. He aprendido a confiar en mis pensamientos. Las formas de saber de las mujeres (y de algunos hombres) no son los métodos logocéntricos del hemisferio cerebral izquierdo que enseñan en nuestras escuelas y universidades. Es asombroso comprender cuántas mujeres muy inteligentes se creen estúpidas debido a la educación que recibieron.

Para liberarnos de los pensamientos y creencias que ya no nos sirven, primero hemos de ser capaces de oírlos cuando surgen. La práctica de la escritura es un instrumento muy poderoso para aprender a oírnos y a valorar la naturaleza multimodal de nuestros pensamientos. Todo el mundo tiene esa capacidad, pero en nuestra cultura es desvalorizada y por lo tanto está subdesarrollada.

Si una palabra o frase te viene continuamente a la mente, es importante, tiene un sentido para ti: explórala; escribe acerca de ella; medita en ella. Si te viene un pensamiento a la mente, aprende a aceptarlo sin juzgarlo; tendrá un significado para ti, sea el que sea; está allí por alguna razón.

Siempre he creído que para cambiar las condiciones de nuestra vida exterior hemos de hacer un cambio interior. La escritura propioceptiva es un instrumento para explorar lo que hay en el interior. Al fin y al cabo, si no sabemos dónde estamos, ¿cómo podemos esperar llegar a otra parte?

Diálogos con el cuerpo: Escuchar a la mente que crea las células

Suelo pedirles a mis pacientes que, mediante la escritura, la meditación o el dibujo, mantengan un diálogo con sus síntomas corporales o con el órgano que les está dando problemas. Sentada con tu diario abierto y receptiva a tus pensamientos, pregúntale a tu cuerpo qué necesita o qué trata de decirte.

Una de mis pacientes, que tenía reglas muy abundantes y un mioma, le pidió a su pelvis que le hablara. Escribió en su diario: «¿Qué sabiduría quieres transmitirme a través de los flujos abundantes y el mioma?». Durante los días siguientes «esperó con» esta pregunta durante diez minutos cada día. Finalmente, la respuesta que le llegó fue: «Tus reglas son símbolos del modo en que te entregas con demasiada prodigalidad. La abundancia de sangre representa la salida de tu sangre vital. Lo mismo haces en tu relación con tu novio. Esto está relacionado con tu relación con tu padre».

Otra paciente me dijo: «Usted me pidió que tuviera un diálogo con mi cuello del útero [había tenido una citología anormal]. Todo tiene que ver con la vergüenza, con carencias, con el hecho de que creo que no valgo. Me parece que tengo que escuchar más».

 

Trabajo con los sueños: Incubación de un sueño

Los sueños nocturnos hablan el idioma de la Mujer en Estado Natural. Ella habla. Lo único que tenemos que hacer es escribir al dictado.

CLARISSA PINKOLA ESTES

Se puede aprender a trabajar activamente con los sueños y a consultarlos sobre problemas concretos de la vida. El proceso de pedir un sueño orientador se llama «incubación de un sueño». Para hacer esto con eficacia hay que estar dispuesta a ser absolutamente sincera respecto a las circunstancias de la propia vida. A continuación explico la forma de hacerlo.

Elige una noche en que tengas energía y concentración para dedicarte al proceso. Escribe durante unos diez o veinte minutos en tu diario acerca del problema en que deseas centrarte. Hazte las siguientes preguntas en tu interior y manténte receptiva a cualquier intervención de tu guía interior:

¿Cuál es la causa principal de mi problema?

¿Qué posibles soluciones se me ocurren en este momento?

¿Por qué no son adecuadas esas soluciones?

¿Cómo me siento ahora mientras trabajo en esto?

¿Me parece más seguro vivir con el problema que resolverlo?

¿Qué voy perder si resuelvo este problema ahora?

¿Qué voy ganar si resuelvo este problema ahora?

¿Hay algo útil que quiera decirme mi yo futuro?

Escribe una frase o pregunta de una línea que tenga que ver con el problema, de la forma más directa y sencilla posible, y mantén apaciblemente la pregunta en la mente mientras concilias el sueño. Deja a mano junto a la cama papel, un bolígrafo y una linterna, o un magnetófono, y escribe o graba cualquier sueño que recuerdes. A veces las percepciones llegan a las tres de la mañana o en cualquier momento en que te despiertes para ir al lavabo. Si no escribes en seguida aunque sea los detalles pertinentes de tu sueño, lo más probable es que los olvides por la mañana. Este proceso puede durar varias noches hasta que surja un sueño clarificador.

 

Paso 8: Buscar ayuda

Pedir ayuda no significa que uno sea débil o incompetente. Normalmente indica un avanzado grado de sinceridad e inteligencia.

ANNE WILSON SCHAEF

No creemos en nosotros mismos mientras alguien no revele que en lo más profundo de nuestro interior hay algo valioso, digno de ser escuchado, digno de nuestra confianza, sagrado para nosotros. Una vez que creemos en nosotros mismos, podemos arriesgamos a la curiosidad, la admiración, el placer espontáneo o cualquier experiencia que revele un espíritu humano.

E. E. CUMMINGS

Reservarse tiempo y dinero para ir a hablar con un oyente cualificado puede tener un valor incalculable. Esta persona puede ser un terapeuta, un sacerdote o un pastor, u otra persona digna de confianza. Estas sesiones pueden ser una manera de detenerse, revaluar la vida y darse a una misma, de modo regular, una atención muy necesaria. Muchos terapeutas han ayudado a personas a comenzar a mirar su vida con otros ojos y a efectuar cambios. Un buen terapeuta debería ser como una partera, una persona que está al lado mientras la otra da a luz lo mejor que tiene en sí misma.

Una vez, cuando yo tenía unos catorce años y estaba triste por algo que ya ni recuerdo, mi padre me dijo lo importante que era expresar lo que sentía y «sacármelo del pecho» (la expresión «sacárselo del pecho» es una descripción muy precisa de cómo tratar los problemas del cuarto chakra, como la tristeza, que tienden a afectar a los hombros, el pecho y el corazón). Me dijo: «Noto en ti una tendencia a cerrarte y no decir lo que te pasa. Cuando haces eso impides que otras personas te ayuden». Fue un buen consejo. A todos nos viene bien revaluar nuestra vida y contar con una persona preparada que nos escuche de forma regular. Un apoyo de esta naturaleza debería incorporarse a la cultura.

Es frecuente que una mujer que ha sufrido abusos sexuales o incesto adopte una actitud seductora para conquistarse la aprobación del terapeuta o pastor, porque la relación con esta persona es valiosa para ella. Si el terapeuta aprovecha eso como una oportunidad para una relación sexual, no sólo daña a la mujer, sino que también se daña a sí mismo.

Hay muchos tipos de terapias. Este campo ha ido cambiando a medida que iban evolucionado los conocimientos sobre la adicción, la recuperación y la influencia de los traumas de la infancia. En mi opinión, la terapia no es algo que deba durar años. Cuando eso ocurre se puede convertir en un proceso adictivo. Todas las relaciones, terapéuticas o de otro tipo, funcionan mejor cuando los participantes se consideran mutuamente seres completos con recursos y fuerzas interiores, que a veces necesitan una ayuda temporal.

Si bien la terapia individual suele ser el primer paso para muchas mujeres, algún tipo de trabajo en grupo, como los de Doce Pasos, puede ser muy poderoso y útil, ya que nos sirve para ver que nuestros problemas los tienen también muchas otras personas. El trabajo en grupo es ciertamente una respuesta que está ayudando a millones de personas. Los grupos nos sirven para liberarnos del «mito de la unicidad terminal», como lo llama una terapeuta amiga, mientras que la terapia individual para heridas como las del incesto puede aislar aún más a la mujer, porque «privatiza» lo que de hecho es un problema cultural y mundial. Parte del dolor de la adicción, el incesto u otro abuso sexual es que esté oculto. Imagínate el alivio de participar en un grupo de mujeres en el cual todas dicen: «¿Eso te ocurrió a ti también? Siempre pensé que yo era la única».

En mi experiencia he comprobado que las mujeres que tienen un historial de trauma se recuperan mejor con un tipo de terapia de grupo llamado «terapia conductista dialéctica». Esta forma de terapia no se centra exclusivamente en el trauma del pasado, sino que ayuda a la persona a desarrollar las habilidades necesarias para llevar una vida productiva y sana en el presente. He visto que en general no es útil para estas mujeres dedicar mucho tiempo a evocar el pasado, en donde es muy fácil quedarse estancada en el dolor y la inmovilidad. Estas mujeres con historias traumáticas necesitan aprender a desarrollar las habilidades que no desarrollaron en su infancia. En la terapia conductista dialéctica, las mujeres aprenden a contestar a las siguientes preguntas y a tomar medidas eficaces y equilibradas.

 

¿Qué estoy sintiendo?

¿Cuál es la finalidad de este sentimiento?

¿Qué necesito hacer para encarar con eficacia este sentimiento?

Muchos pacientes de enfermedades crónicas o que ponen en peligro la vida también se reúnen regularmente para compartir no sólo sus lágrimas, sino también sus alegrías y risas. Este movimiento de base que se extiende por todo el país ha sido una fuente de crecimiento, consuelo y esperanza para muchas personas. Para muchas mujeres es importante pasar un tiempo en ambientes donde sólo hay mujeres. Cuando nos reunimos como mujeres, cada una tiene un trozo de la historia completa. Juntas sanamos más rápido que si permaneciéramos aisladas y separadas; las demás mujeres del grupo son como espejos donde podemos vernos con más claridad. Para conocernos a nosotras mismas necesitamos ambientes en los que podamos ser verdaderamente nosotras mismas.

Encuentro que trabajar en un ambiente de sólo mujeres me da el tiempo y el espacio que necesito para hablar de mis problemas de una manera que sencillamente no funciona con mi marido. A la mujer se le enseña que su marido debe ser su mejor amigo y su principal fuente de apoyo emocional; de vez en cuando esto funciona, pero no con frecuencia. Cuando confiamos en que los hombres nos van a apoyar emocionalmente, muchas veces terminamos desilusionadas.

Las reuniones y el apoyo del grupo ayudan a las personas a salir de su negación. Los programas de Doce Pasos y otros han ayudado a millones de personas a recuperar su fuerza y su serenidad interiores; ese debería ser el primer paso para cambiar y reanudar la vida. Para sanar realmente, cada una debe llegar a un punto en que ya no se identifica con sus heridas. La persona no sana totalmente ni reanuda su vida mientras continúe tomándose demasiado a pecho lo que le ha ocurrido y se identifique únicamente como víctima. Cuando la mujer se considera sólo una víctima, también ella suele convertirse en agresora. Es posible que embista contra cualquiera que se atreva a sugerirle que tiene sabiduría interior para cambiar. Hay que darse cuenta de cuándo es la hora de dejar el grupo y pasar a otra cosa. Hay que tener cuidado con las palabras que se usan; aunque al principio puede ser adecuado que la mujer se llame a sí misma «superviviente» de incesto o de cáncer de mama, después esa identificación con la herida puede impedirle ser la persona sana y entera que está destinada a ser. En algún momento descubrirá que le sirve más decir algo como: «Soy una mujer que ha experimentado el cáncer de mama o el incesto»; esto amplía sus opciones, mientras que la etiqueta «superviviente» puede limitárselas. Finalmente hemos de responsabilizarnos de nuestra vida y dejar de echarle la culpa de nuestros problemas a todo, desde las adicciones y el incesto al sistema político y el entorno. Ver nuestros comportamientos disfuncionales, trabajar con ellos y liberarnos de ellos es un proceso.

 

Paso 9: Trabajar con el cuerpo

El rolfing es psicoterapia para el cuerpo.

PAULANNE BALCH

Para algunas mujeres sencillamente no es suficiente hablar las cosas. Una mujer me dijo: «Sé todo lo que me ocurrió cuando era niña y con mi marido, pero hablar de ello no cambia nada. Tengo la impresión de andar en círculos». Cuando ocurre esto, solemos obsesionarnos y nos da la impresión de que las ruedas giran en el aire. Es fácil quedarse atascadas en la «adicción a pensar», una especie de rueda bloqueada en el cerebro que nos mantiene dando vueltas y más vueltas en círculo.

Gran parte de la información que necesitamos para sanar está encerrada o bloqueada en nuestros músculos y otras partes del cuerpo. Un buen masaje suele liberar viejos bloqueos de energía y nos permite llorar o librarnos del dolor crónico de «sostener el mundo sobre los hombros». Hay muchos tipos de trabajo corporal beneficiosos.

El trabajo en y con el cuerpo puede ser una oportunidad para comprender y experimentar la unidad de nuestro «cuerpo-mente». Estas terapias suelen ser muy relajantes y le dan a nuestro cuerpo la posibilidad de descansar y dormir, que es cuando se hace la mayor parte del trabajo de reparación del cuerpo. La acupuntura va bien para todo tipo de problemas que no se tratan fácilmente mediante los métodos médicos ortodoxos.

Este mes prográmate por lo menos un masaje de los hombros o los pies. También puedes intercambiar masajes con una amiga. Ve aumentando hasta hacerte un masaje completo regularmente.

 

Paso 10: Reunir información

Dado que abundan los libros de especial interés para las mujeres, te recomiendo que vayas a tu librería o biblioteca y te sirvas de tu guía interior para elegir. Reconoce que tienes la sabiduría para elegir el libro adecuado en el momento oportuno. Permanece un rato ante los libros y mira unos cuantos títulos; ve cuáles te hablan; elige los que te parezcan adecuados y te atraigan. No puedes equivocarte.

Es una poderosa experiencia que las mujeres comencemos a recuperar nuestra olvidada historia leyendo acerca de nuestro cuerpo, la menstruación, el nacimiento y las diosas, todo ello escrito desde el punto de vista de una mujer.

Los muchos nuevos libros sobre la conexión cuerpo-mente son también de gran ayuda a las mujeres para reforzar su propia experiencia. Los libros son fabulosos compañeros para muchas mujeres solas que aún no se han encontrado las unas a las otras o no han entrado en comunidades. Leer y reunir información es un primer paso, nada amenazador, en el viaje de sanación. Muchas de mis pacientes se pasaron años leyendo todo lo que encontraban hasta sentirse preparadas para entrar en un grupo o buscar otro tipo de apoyo o hermandad.

 

Paso 11: Perdonar

Hemos de permitirnos sentir toda la dolorosa destrucción que deseamos perdonar y no tragárnosla negándola. Si no la encaramos, no podemos elegir perdonarla.

KENNETH MCNOLL, Healing the Family Tree

El perdón nos libera. Nos sana el cuerpo y la vida. Pero es también el paso más difícil que hemos de dar en el proceso de sanación. Requiere muchísima energía excluir a alguien del corazón.

El programa de los Doce Pasos enseña que hemos de hacer las paces con nosotros mismos, no necesariamente disculpar a la otra persona. Pero cuando disculpamos a quienes nos han herido, ambas partes quedan liberadas. Perdonar y disculpar son dos cosas que están totalmente relacionadas. Guardar rencor y tener odio o resentimiento nos hace daño a nosotros, al menos tanto como a la otra persona.

El perdón nos mueve la energía hacia la zona del corazón, el cuarto chakra. Cuando la energía va hacia allí, no nos duelen tanto las heridas, y podemos sanar. El perdón es la iniciación del corazón, y es muy poderoso. En estudios científicos se ha comprobado, por ejemplo, que cuando pensamos con el corazón dedicando un momento a concentrarnos en alguien o algo que amamos incondicionalmente (como un niño pequeño o un animalito doméstico), el ritmo del corazón se vuelve uniforme y más sano; también cambian y se normalizan los niveles hormonales. Cuando a una persona se le enseña a pensar con el corazón regularmente, puede incluso dar marcha atrás a una enfermedad cardiaca y a otros trastornos relacionados con el estrés. La calidad del corazón, cuando está latiendo en armonía con la energía del aprecio, puede influir positivamente en todas las células de nuestro cuerpo, y en las de los cuerpos de las personas que nos rodean.

Me he pasado unos seis años luchando con el concepto del perdón. La primera vez que escribí este capítulo ni siquiera pensaba en incluir este paso, porque el concepto del perdón está muy mal entendido y mal usado; el mal uso del perdón puede mantener enfermas a las mujeres. Cuando perdonamos a alguien porque creemos que eso es lo correcto, simplemente pasamos por un aro socialmente aceptable que no cambia nada.

Alice Miller señala que cuando se les pide a los hijos que perdonen a padres abusivos sin primero experimentar sus emociones y su dolor, el perdón se convierte en otra arma para silenciar. Apresurarse a perdonar en esas circunstancias en realidad no es perdonar, sino simplemente otra forma de negación. Muchas mujeres creen que perdonar a alguien que les ha hecho daño es lo mismo que decir que lo que les ocurrió está bien y que no les hizo daño. Nada puede distar más de la verdad. A muchas mujeres las han sometido lavándoles el cerebro con ese perdón mal entendido. Para llegar al perdón, primero tenemos que trabajar las dolorosas experiencias que lo hacen necesario. Perdonar no significa que lo que nos ocurrió estaba bien; simplemente significa que ya no estamos dispuestas a permitir que esa experiencia afecte adversamente a nuestra vida. Perdonar es algo que hacemos, en último término, por nosotras mismas.

El perdón es sin duda prematuro cuando la mujer ni siquiera reconoce que tiene un absceso emocional, que ciertamente tiene que ser limpiado. El verdadero perdón, por otro lado, nos cambia en un plano muy profundo. Nos cambia el cuerpo. Es una experiencia de gracia. En parte, la sanación consiste en «soltar», abandonar la ilusión de control. El  perdón es algo orgánico, y que es físico además de espiritual y emocional, aparece sin ser invitado, viene solo, cuando estamos comprometidas a sanar. Sin embargo, para experimentar el perdón, primero hemos de comprometernos a sanar y a disculpar, cuando es necesario.

Stephen Levine nos enseña que el perdón es milagroso para el equilibrio. A la mayoría de nosotros, nos recuerda, no se nos ha educado para trabajar con el resentimiento. Levine nos da la siguiente meditación. Trata de incorporarla a tu vida en una sesión diaria. Léela lentamente o pídele a una persona amiga que te la lea:

 

Cierra los ojos.

Piensa un momento en lo que podría significar la palabra «perdón».

¿Qué es el perdón?

 

Ahora, muy suavemente, sin forzarlo, sólo como un experimento sobre la verdad, por un momento, deja entrar en tu mente la imagen de alguien a quien guardas mucho rencor, una persona contra la que sientes rabia y de la que estás distanciada… Déjala entrar suavemente en tu mente, muy suavemente, como una imagen, como un sentimiento.

Tal vez la sientas en el centro del pecho, como miedo, como resistencia. Comoquiera que se manifieste en tu «cuerpo-mente», sencillamente invítala a entrar, muy suavemente, durante este momento, durante este experimento.

 

Y en tu corazón dile en silencio: «Te perdono». «Te perdono lo que sea que hayas hecho en el pasado que me causó dolor, con o sin intención. Comoquiera que me hayas causado dolor, te perdono.»

Háblale amablemente en su corazón con tus palabras, a tu manera.

Dile en tu corazón: «Te perdono lo que sea que hayas hecho en el pasado que me causó dolor, con palabras, con actos, con pensamientos, con intención o sin intención. Te perdono. Te perdono».

 

Permite que el perdón toque, durante un momento al menos, a esa persona. Permítete el perdón.

Es muy doloroso excluir a alguien del corazón. ¿Cómo puedes aferrarte a ese dolor, a ese resentimiento un solo momento más?

 

El miedo, la duda… déjalos marchar… y durante este momento, toca a esa persona con tu perdón.

«Te perdono.»

Ahora déjala marchar suavemente, que se vaya en silencio. Que se vaya con tu bendición.

Ahora imagínate a una persona que te guarda mucho rencor a ti. Siéntela, tal vez en tu pecho, viéndola en tu mente como una imagen, una sensación de su ser. Invítala a entrar amablemente.

 

Una persona que tiene resentimiento, rabia, una persona que no quiere perdonarte.

Déjala entrar en tu corazón.

Y en tu corazón dile: «Te pido perdón, por lo que sea que haya hecho en el pasado que te causó dolor, con o sin intención, con mis palabras, con mis actos, con mis pensamientos. Comoquiera que te haya causado dolor, te pido perdón. Te pido perdón».

«Comoquiera que te haya causado dolor, con o sin intención, a causa de mi rabia, mi miedo, mi ceguera, mi pereza: te pido perdón.»

Permítelo. Deja entrar ese perdón. Déjate tocar por su perdón. Si tu mente te hace surgir pensamientos de egoísmo o dudas, simplemente ve lo profunda que es nuestra falta de piedad con nosotros mismos, y ábrete al perdón.

Permítete ser perdonada.

Permítete ser perdonada.

«Comoquiera que te haya causado dolor, te pido perdón.» Permítete sentir ese perdón.

Permítelo.

Permítelo.

 

Y suavemente, suavemente, deja marchar a esa persona por su camino del perdón, de su perdón para ti, con sus bendiciones.

Y ahora entra en tu corazón y perdónate, diciéndote: «Te perdono».

Lo que sea que trate de impedir eso —la falta de piedad, el temor—, déjalo marchar.

Permítete ser tocada por tu perdón y tu piedad.

Y suavemente, en tu corazón, llamándote por tu nombre de pila, di: «Te perdono».

Es muy doloroso excluirse a uno mismo de su corazón.

Invítate a entrar, déjate entrar. Déjate tocar por tu perdón.

Deja entrar la sanación. Di: «Te perdono».

Que ese perdón se extienda a todos los seres que te rodean.

Que todos los seres se perdonen a sí mismos.

Que descubran la alegría.

Que todos los seres se liberen del sufrimiento.

Que todos los seres estén en paz.

Que todos los seres sean sanados.

Que sean uno con su verdadera naturaleza.

Que estén libres de sufrimiento.

Que estén en paz.

Que esa bondad amorosa, ese perdón, se extienda a todo el planeta, a todos los planos de la existencia, visibles e invisibles.

Que todos los seres se liberen del sufrimiento.

Que conozcan el poder del perdón, de la libertad, de la paz.

Que todos los seres visibles e invisibles, de todos los planos de la existencia, conozcan su verdadero ser.

Que conozcan su grandeza, su infinita paz.

Que todos los seres sean libres.

Que todos los seres sean libres.

Paso 12: Participar activamente en la propia vida

Yendo en pos de lo que nos fascina, contribuimos a unir el universo. La unidad del mundo se apoya en el obrar conforme a la pasión.

BRIAN SWIMME

Cree en ti. Alguien tiene que dar el primer paso.

ENCONTRADO EN UNA BOLSA DE TÉ DURANTE UN CONGRESO SOBRE LA AUTOESTIMA

Regularmente observa a los niños durante un rato y comenzarás a ver qué cualidades necesitas incorporar para despertar tu alma y tu sistema inmunitario. La mayoría de los niños pequeños saben exactamente qué quieren. Todos nacemos con la capacidad de saber qué queremos; después se nos condiciona socialmente a creer que no podemos tener lo que deseamos, y así poco a poco vamos desechando nuestros deseos más íntimos y la pasión de nuestra vida, para evitar la desilusión.

En la parte superior de una hoja de papel, escribe: «Me propongo recibir…» o «Quiero recibir…» y añade lo que deseas. Por ejemplo: «Me propongo recibir un cuerpo fuerte y sano». Observa que la palabra «recibir» indica que no tienes que «trabajar» por ello; sólo has de permitirle que venga. Esta es la modalidad receptiva femenina, que tanto suele faltar en nuestra cultura. Ahora escribe por qué quieres eso, para poder literalmente sentir la emoción generada por tu entusiasmo. Es el sentimiento y la vibración del sentimiento lo que tiene el poder de atraerte esas circunstancias. Un ejemplo: «Quiero recibir esto porque deseo sentirme poderosa. Quiero que mi cuerpo sea un instrumento que esté muy sintonizado con mis necesidades. Quiero un cuerpo que sea un reflejo de la belleza que hay en mi interior. Quiero un cuerpo que sea capaz de llevarme adonde yo quiera ir. Quiero un cuerpo que tenga mucha energía y resistencia para poder disfrutar más plenamente de mi vida».

La energía emocional positiva generada por esa experiencia, literalmente comienza a atraerte la experiencia de salud. Piensa y concéntrate con frecuencia en lo que deseas, y así crearás un campo magnético invisible que te atraerá eso (a no ser que lo bloquees constantemente con otros pensamientos, como: «Bueno, lo deseo, pero jamás lo tendré»).

Cada día dedica unos cuantos minutos a concentrarte en lo que deseas y en cómo te vas a sentir cuando lo tengas. Nunca podrás sentirte feliz y satisfecha en el futuro si no puedes sentir cómo es eso ahora. Es necesario que tus pensamientos y emociones estén en armonía con ese deseo. Si dices que deseas un cuerpo sano, pero en el fondo piensas que no te lo mereces o que la enfermedad es un castigo de algún tipo, vas a crear un mensaje contradictorio y los resultados no serán ni de cerca tan buenos.

Durante treinta noches consecutivas, antes de quedarte dormida, piensa y di para ti misma: «Me propongo tener una salud vibrante». Durante el sueño tu intelecto se calla, y tu guía interior toma el mando. Mientras duermes, quedará programado en tu «cuerpo-mente» tu voluntad de conseguir o mantener la salud.

Piensa en recibir alegría. Piensa en recibir alivio. Piensa en recibir apoyo. En tus quehaceres cotidianos, usa el poder de tu intención para allanarte el camino.

Durante el día observa con qué frecuencia tus pensamientos sobre lo que deseas se vuelven hacia lo negativo; amablemente hazlos volver a lo positivo. Adquiere el hábito de concentrarte en lo que funciona bien en tu vida. Cultiva el hábito de advertir lo bueno y agradecerlo. Cuando mires a las personas, los lugares y las cosas para valorarlos y agradecerlos y aprendas a agradecer todos los aspectos de tu vida que funcionan bien, te atraerás más de lo que te gusta y menos de lo que no te gusta. Comienza por advertir las cosas pequeñas, como lo agradable que sientes las sábanas en los dedos de los pies por la noche o la almohada bajo la cabeza.

Recomiendo encarecidamente no ver las noticias por la televisión, no oírlas por la radio ni leerlas en los periódicos, al menos durante un mes. Ponte música al despertar en lugar de las noticias de la radio o la televisión. Cuando hagas eso, eliminarás un importante impedimento para sintonizar con tu guía interior: la sobrecarga de información negativa. Los seres humanos no fuimos hechos para actuar de receptores de las malas noticias de todo el planeta. Para la mayoría, nuestra vida cotidiana y la de nuestra familia y nuestros compañeros de trabajo nos ofrecen suficientes oportunidades de ayudar y sanar. En esta esfera podemos contribuir con algo. Y si cada cual cuida de su familia inmediata, su trabajo y su comunidad, la comunidad planetaria cuidará de sí misma. Pero esto no lo podemos hacer bien si nuestros pensamientos están continuamente sobrecargados de malas noticias con respecto a las cuales no podemos hacer nada. Evita conscientemente la sobrecarga de información hasta que puedas ver las noticias sin sentirte mal, asustada o inquieta. De otra manera te estarás poniendo en peligro.

Si cada mañana despiertas con una música suave o el silencio, serás más capaz de recordar tus sueños. Con el tiempo comprobarás que no se pierde gran cosa al evitar las noticias. Siendo la cultura como es, siempre habrá alguien que te informará de lo que está pasando «fuera». Siempre descubrirás lo que vale para ti y lo que necesitas saber. Pero tendrás la ventaja de tener una relación contigo misma mucho más íntima que la que tienen la mayoría de las personas.

Escribe los objetivos de tu vida. El último día del año escribo mis objetivos para el año nuevo. Llevo diez años haciéndolo. Al mismo tiempo escribo un plan para cinco años y otro para diez años. Actualmente en mi familia hacemos esto como una ceremonia familiar anual. Al mirar hacia atrás, lo maravilloso es que he realizado casi todos mis objetivos, incluso aquellos que después he olvidado. El propio proceso de escribirlos y pensar en ellos pone en movimiento algo mágico. Ese «algo» mágico es el poder de la voluntad, de la intención, el poder creador que tienen nuestros pensamientos.

Acostúmbrate a fijarte en lo que deseas; así es como descubrirás tu pasión. Tal vez necesitas llevar faldas más ondulantes, caminar más bajo el sol, andar más por caminos de tierra. La mayoría de las personas descubren que cuando tienen suficiente alegría su vida está llena de abundancia. Te garantizo que en algún lugar dentro de ti ya sabes lo que necesitas y deseas. Si cualquier cosa fuera posible, ¿cómo sería tu vida?

Acabas de leer los doce pasos para crear salud. Algunos te atraerán y otros no. Fíate de lo que sientes; enorgullécete por permanecer con el sentimiento.

Espero que leer este capítulo te haya:

• movido algunos bloqueos que necesitaban un reajuste;

• tranquilizado asegurándote que estás bien encaminada;

• tocado tu rabia;

• hecho saltar lágrimas;

• hecho reír;

• estimulado e inspirado.

Esto es la vida: crecer, cambiar, moverse y crear cada día. Tal vez necesites cantar, tal vez necesites correr. No esperes. La vida no es una urgencia, pero tampoco ofrece ninguna garantía de que va a continuar eternamente. ¿Cómo deseas sentirte? Imagínate con frecuencia sintiéndote así. ¿Qué medidas necesitas tomar en estos momentos para vivir más plenamente? ¿Lo has descubierto?

Ahora, da un paso hacia eso.

Mis mejores deseos.

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